lunes, 9 de junio de 2014

OPORTUNIDADES DISFRAZADAS

«Los problemas nunca se acaban. Pero las
soluciones tampoco» 

-Paulo Coelho-


Dicen que una vez, había un ciego sentado en la vereda, con una gorra a sus pies y un pedazo de madera que, escrito con tiza blanca, decía: “POR FAVOR AYÚDEME, SOY CIEGO”.
Un creativo de publicidad que pasaba frente a el, se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra. Sin pedirle permiso tomo el cartel, lo dio vuelta, tomo una tiza y escribió otro anuncio.

Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue.

Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna, su gorra estaba llena de billetes y monedas. El ciego reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él el que rescribió su cartel y sobre todo... ¿qué había puesto?.

El publicista le contestó: "Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras", sonrió y siguió su camino.
El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía: “HOY ES PRIMAVERA... Y NO PUEDO VERLA”.

¡Cambiemos de FORMA DE PENSAR cuando no nos sale algo, y veremos que de esa manera puede que resulte!

José Saramago, el fallecido premio Nobel de literatura, dijo
en un discurso en el 2004 que las palabras no son ni
inocentes ni impunes. "Hay que decirlas y pensarlas en
forma consciente", puntualizó.
Cuando se escucha la palabra 'no' al comienzo de un
diálogo, el cerebro empieza a liberar cortisol, la hormona del
estrés y la que nos pone en alerta. Y cuando escuchamos
un 'sí', se activa una liberación de dopamina, la hormona de
la recompensa y el bienestar.
Con base en esto tratare de entender lo traumatico de 
nuestro sistema educativo, me imagino el desborde de
cortisol en nuestro cerebro, al escuchar en aquellas clases,
preferiblemente de números, cuando el profesor utiliza la
famosa frase "Vamos a desarrollar unos problemas". Que
fácil y asimilable seria si en vez de problemas sencillamente
utilizaran "ejercicios".

Los problemas son parte de la vida.  Lo importante es la actitud con la cual los enfrentamos.  Recuerdo la historia de un hombre que en su lecho de muerte dijo:  “Siempre esperé a resolver todos mis problemas para poder disfrutar la vida, y hoy me doy cuenta que esos problemas eran mi vida, y que además la mayoría de ellos nunca fueron problemas”.  ¡No esperemos a estar en nuestro lecho de muerte para llegar a esta conclusión!  Te invito a que cambies tu actitud en relación con tus problemas, y a que disfrutes de la vida ahora.
Seamos realistas, siempre habrá “problemas” en nuestra vida.  A menos que estés muerto(a), te enfrentarás con lo que llamamos “problemas”, todos los días.  Los problemas son una señal de vida.  Así es que si tienes problemas, agradécelos, es señal de que estás vivo(a).
¿Y si los que llamamos “problemas”, no fueran problemas para nada, sino situaciones u oportunidades que nos enseñan cómo ir hacia adelante en nuestra vida?  Piensa en todas aquellas situaciones (problemas) del pasado, que en su momento parecieron tragedias.  Ve lo que significaron en términos de gente que conociste, o personas de quienes tuviste que separarte, o cambios que tuviste que hacer y que resultaron ser buenos.  ¿Qué habilidades tienes ahora que adquiriste gracias a ese problema?   Los problemas no son malos.  Shakespeare dijo “no hay nada bueno ni malo, el pensarlo es lo que lo hace así”  La siguiente ocasión que se te presente un problema, piensa que lo que te está sucediendo es en realidad un regalo, una oportunidad para crecer, para mejorar tu vida y la de los demás.  Los problemas te muestran tus creencias limitantes, tus actitudes negativas, tus pensamientos, sentimientos y comportamientos que no te están funcionando en tu vida.  A través de estas experiencias te puedes transformar en alguien mucho más grande.
Los problemas son oportunidades disfrazadas.  Todos tus problemas son problemas porque los ves como problemas, si los ves como oportunidades, entonces se convertirán en oportunidades.  Wayne Dyer dice:  “Cuando cambias la manera en la que ves las cosas, las cosas que ves cambian.”  Cuando se presente algún problema, pregúntate cómo puedes convertirlo en  oportunidad.  Además, los problemas nos dan la oportunidad de desarrollar nuestros talentos y habilidades.
¿Y cómo podemos descubrir la oportunidad que cada problema nos presenta?  Pues cambiando nuestra actitud, quitándole la etiqueta de “malo” a los problemas.  La mente humana es maravillosa, entre otras muchas cosas, porque siempre encuentra lo que busca.  Así es que si estás buscando problemas, no será difícil que los encuentres.  Por otra parte, si estás buscando oportunidades, eso es lo que encontrarás.
Y ¿cuál es entonces la diferencia entre un problema y una oportunidad?  Un problema es un obstáculo que hace que sea difícil lograr una meta, objetivo o propósito deseado.  Un problema existe cuando un individuo se hace consciente de que hay una diferencia entre lo que desea y lo que realmente es.  Por otra parte, una oportunidad es una circunstancia, o combinación de circunstancias, favorables, ventajosas o adecuadas para conseguir lo que deseamos.  Si nos fijamos solamente en estas definiciones, por supuesto que llegaremos a la conclusión de que los problemas y las oportunidades son dos cosas completamente diferentes, que no deseamos tener problemas y que por el contrario estaremos siempre en busca de las oportunidades.  ¿No es así?  ¿Y qué tal si pudiéramos ver nuestros problemas como oportunidades?
Todo acontecimiento en tu vida, es interpretado con cierta percepción, según tu personalidad y como acostumbras a mirar las cosas que ocurren. Frente a cualquier problema, no olvidemos lo importante que puede ser una actitud positiva. Podemos percibir una experiencia como buena o mala. Muchos acontecimientos son neutrales por naturaleza—no son inherentemente buenos o malos—en muchos sentidos, son como uno escoja mirarlos. Nuestras actitudes determinan la etiqueta que atribuimos a cada experiencia. ¿Por qué no elegir optimismo?
Pregúntate: ¿Qué percepción de las cosas o experiencias te benefician mejor a ti? Siempre debemos buscar obtener un beneficio de todo lo que ocurre en nuestras vidas. 

Y ¡las experiencias negativas no son la excepción! Cuando ves un problema como un obstáculo, seguirá siendo un obstáculo. Sin embargo, sólo será un obstáculo en tu mente, por causa de haber escogido verlo como tal. Pensemos en la gran miseria, ira, dificultad y otras emociones negativas que sufriremos al optar por ver las cosas de esa manera. Los pensamientos negativos generan emociones negativas y resultados negativos. ¿Por qué elegir afligirnos de esa manera?

Ahora por otro lado, cuando conscientemente decidimos ver un problema como una oportunidad, una oportunidad es lo que será. Una oportunidad o posibilidad es una puerta que nos invita a nuevas experiencias y nuevas lecciones que podemos aprender; ¡experiencias que nos permitan crecer en la vida! El gran inventor, Alexander Graham Bell, hablando sobre los problemas, dijo: "A veces nos enfocamos demasiado tiempo en una puerta que se está cerrando y muy tarde nos damos cuenta de la puerta que está abierta."

Cuando usted mira cada problema o desafío que puede presentarse en su camino como una oportunidad y no lo resiste pero lo acepta con brazos abiertos y con una actitud positiva, podrá superar el problema o desafío rápidamente, y con grandes recompensas.

Si usted confía en Dios y mantiene una actitud positiva, llegará lejos y obtendrá victoria sobre los posibles problemas.

Cuando optamos por ver los problemas desde una perspectiva positiva, empezaremos a comprenderlos constructivamente y sabremos atacar al problema. Esta actitud es infinitamente más productiva que lamentar simplemente el hecho de que usted tiene un problema, y quejarse con toda persona que le preste oído. Cuando empezamos a ver los desafíos y dificultades como oportunidades, y nos visualizamos victoriosos en el resultado del problema, se producen abundantes pensamientos positivos que trabajarán a favor nuestro. 

Cuando creas tener ante ti un problema, mas bien reflexiona, muy seguramente sera una gran oportunidad.


martes, 8 de abril de 2014

TODA LA CONFIANZA PUESTA EN ÉL

       "Usted puede darse cuenta del tamaño de su Dios

        mirando al tamaño de su lista de preocupaciones.

        Entre más larga es su lista, más pequeño es su Dios".  

                                                 

                                                  Autor desconocido



Un niño abordó un avión para viajar a Nueva York, llamando

la atención de todos, sube al avión con boleto en mano,  

busca su asiento y se sentó al lado mío. Se veía un niño 

educado, seguro e inteligente. Me miró, sonrió, sacó un 

libro y comenzó a dibujar, pintar y colorear. A pesar de su 

corta edad, acaso unos 8 años, no presentaba rasgos de 

ansiedad ni nerviosismo al despegar el avión. El vuelo no 

fue muy bueno, hubo tormenta y mucha turbulencia. De 

momento una sacudida fuerte, y todos estaban muy 

nerviosos, pero el niño mantuvo su calma y serenidad en 

todo momento ¿Cómo lo hacía?, ¿Por qué su calma? Hasta 

que una mujer frenética le preguntó;- Niño: ¿no tienes 

miedo?- "No señora”, contestó el niño y mirando su libro de 

pintar le dice:- ”Mi padre es el piloto”.

Encontré esta traducción de Hebreos 11 en lenguaje actual:


Confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no se pueda ver. Dios aceptó a nuestros antepasados porque ellos confiaron en él. Y nosotros creemos que Dios creó el universo con una sola orden suya. Lo que ahora vemos fue hecho de cosas que no podían verse.
Abel confió en Dios, y por eso le ofreció un sacrificio mejor que el de Caín. Por eso Dios consideró que Abel era justo, y aceptó sus ofrendas. Y aunque Abel ya está muerto, todavía podemos aprender mucho de la confianza que él tuvo en Dios.
Henoc confió en Dios y, por eso, en vez de morir, Dios se lo llevó de este mundo y nadie volvió a encontrarlo. La Biblia dice que, antes de que Henoc fuera llevado, fue obediente, y eso le agradó a Dios. Porque a Dios no le gusta que no confiemos en él. Para ser amigos de Dios, hay que creer que él existe y que sabe premiar a los que buscan su amistad.
Noé confió en Dios y, por eso, cuando Dios le avisó que sucederían cosas que todavía no podían verse, obedeció y construyó una casa flotante para salvar a su familia. Por su confianza en Dios, Noé recibió las bendiciones que Dios da a todos los que lo obedecen. También por su confianza en Dios, Noé hizo que la gente de este mundo fuera condenada.
Abraham confió en Dios, y por eso obedeció cuando Dios le ordenó que saliera de su tierra para ir al país que le daría, aun cuando no sabía hacia dónde iba. Abraham confió tanto en Dios que vivió como un extranjero en el país que Dios le había prometido. Vivió en tiendas de campaña, igual que Isaac y Jacob, a quienes Dios también les había prometido ese país. Abraham confiaba en que algún día vería la ciudad que Dios había planeado y construido sobre bases firmes.
Abraham confió en Dios y, por eso, aunque su esposa Sara no podía tener hijos y él era ya muy viejo, Dios le dio fuerzas para tener un hijo. Y es que Abraham confió en que Dios cumpliría su promesa. Por eso Abraham, aun cuando ya iba a morir, pudo tener tantos descendientes como las estrellas del cielo y como la arena que hay a la orilla del mar. ¡Nadie puede contarlos!
Todas las personas que hemos mencionado murieron sin recibir las cosas que Dios les había prometido. Pero como ellos confiaban en Dios, las vieron desde lejos y se alegraron, pues sabían que en este mundo ellos estaban de paso, como los extranjeros. Queda claro, entonces, que quienes reconocen esto todavía buscan un país propio, y que no están pensando en volver al país de donde salieron, pues de otra manera hubieran regresado allá. Lo que desean es tener un país mejor en el cielo. Por eso Dios les ha preparado una ciudad, y no tiene vergüenza de que le llamen su Dios.
Abraham confió en Dios cuando Dios quiso probar si él lo obedecería o no. Por eso Abraham tomó a su hijo Isaac para ofrecerlo como sacrificio. No le importó que fuera su único hijo, ni que Dios le hubiera prometido que por medio de Isaac tendría muchos descendientes. Abraham sabía que Dios tiene poder para hacer que los muertos vuelvan a vivir. Esa confianza hizo que Abraham no tuviera que matar a su hijo; y fue como si Isaac hubiera vuelto a vivir.
Isaac confió en Dios, y por eso les prometió a sus hijos Jacob y Esaú que Dios los iba a bendecir.
Jacob confió en Dios y, por eso, cuando ya estaba por morir, les prometió a los hijos de José que Dios los iba a bendecir. Luego, se apoyó en la punta de su bastón y adoró a Dios.
José confió en Dios y, por eso, poco antes de morir, anunció que los israelitas saldrían libres de Egipto, y dejó instrucciones para que supieran qué hacer con sus huesos.
Los padres de Moisés confiaron en Dios y, por eso, cuando Moisés nació, lo escondieron durante tres meses. El rey de Egipto había ordenado que se matara a todos los niños israelitas, pero ellos vieron que Moisés era un niño hermoso y no tuvieron miedo, porque confiaban en Dios.
Moisés confió en Dios y, por eso, cuando ya fue hombre, no quiso seguir siendo hijo adoptivo de la hija del rey. No quiso disfrutar de lo que podía hacer y tener como egipcio, pues era pecado. Prefirió que los egipcios lo maltrataran, como lo hacían con el pueblo de Dios. En vez de disfrutar de las riquezas de Egipto, Moisés decidió que era mejor sufrir, como también iba a sufrir el Mesías, pues sabía que Dios le daría su premio.
Moisés confió en Dios y, por eso no le tuvo miedo al rey ni se rindió nunca. Salio de Egipto, y actuó como si estuviera viendo a Dios, que es invisible. Moisés confió en Dios, y por eso celebró la Pascua. También mandó rociar con sangre las puertas de las casas israelitas. Así, el ángel enviado a matar no le hizo daño a ningún hijo mayor de las familias israelitas.
Los israelitas confiaron en Dios, y por eso cruzaron el Mar de los Juncos como si caminaran sobre tierra seca. Pero cuando los egipcios quisieron pasar, todos ellos se ahogaron.
Los israelitas confiaron en Dios y, por eso, cuando marcharon alrededor de la ciudad de Jericó durante siete días, los muros de la ciudad se vinieron abajo.
Rahab, la prostituta, confió en Dios y trató bien a los espías de Israel. Por eso no murió junto con los que habían desobedecido a Dios en Jericó.
¿Qué más les puedo decir? No me alcanzaría el tiempo para hablarles de la confianza en Dios de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, de Samuel y de los profetas.Ellos confiaron en Dios, y por eso conquistaron países; y como actuaron con justicia, recibieron lo que Dios les había prometido. Cerraron la boca de leones y apagaron grandes incendios. Escaparon de que los mataran con espada, recibieron fuerzas cuando más débiles estaban, y en la guerra fueron tan poderosos que vencieron a los ejércitos enemigos.
Algunas mujeres confiaron en Dios, y por eso Dios hizo que sus familiares muertos volvieran a vivir.
Algunos confiaron tanto en Dios que no quisieron que los dejaran en libertad. Al contrario, dejaron que los mataran, porque sabían que volverían a vivir y así estarían mucho mejor. Mucha gente se burló de ellos y los maltrató, y hasta los metió en la cárcel. A otros los mataron a pedradas, los partieron en dos con una sierra, o los mataron con espada. Algunos anduvieron de un lugar a otro con ropas hechas de piel de oveja o de cabra. Eran pobres, estaban tristes, y habían sido maltratados. La gente de este mundo no merecía personas tan buenas, que anduvieron sin rumbo fijo por el desierto, por las montañas, por las cuevas y las cavernas de la tierra.
Dios estaba contento con todas estas personas, pues confiaron en él. Pero ninguna de ellas recibió lo que Dios había prometido. Y es que Dios tenía un plan mucho mejor, para que nosotros también recibiéramos lo prometido. Dios sólo hará perfectas a esas personas cuando nos haya hecho perfectos a nosotros.


A lo largo del camino nos vamos a encontrar con sucesos 

que nos sacudan como en una turbulencia. Habrá 

momentos en los que no veremos el terreno sólido y 

nuestros pies no pisarán lugar seguro. No veremos dónde 

sostenernos, estaremos inseguros. En esos tiempos hay 

que recordar que nuestro PADRE es el piloto. A pesar de 

las circunstancias, nuestras vidas están puestas en el 

creador. Así que la próxima vez que llegue una tormenta a 

tu vida o si en este momento estás pasando por una, alza 

tu mirada al cielo, CONFÍA y di para ti mism@: ¡¡Mi PADRE 

es el piloto!!

domingo, 17 de noviembre de 2013

EL PODER DE LAS PALABRAS

                 "Nuestro lenguaje forma nuestras vidas y hechiza
                  nuestro pensamiento".

                                                Albert Einstein.




Las primeras palabras del Creador de las que tenemos constancia, “hágase la luz”, confirman el poder iluminador de las palabras.
Existe un lenguaje del éxito y un lenguaje de la frustración; un lenguaje del progreso y un lenguaje del retroceso.
Cuando comprendemos el significado puro y auténtico de las palabras, entonces descubrimos su importancia y valor divino, y nos permiten desarrollar un nuevo vocabulario de liderazgo orientado hacia arriba, no hacia abajo, que nos inspira, motiva, anima, estimula e impulsa hacia delante.
Tratemos de construir al hablar y no destruir.
Las palabras encierran un poder que desconocemos pero que cada día se comprueba más y más, trabajan sobre nuestro cerebro constantemente enviándole información. Esta información genera en nosotros sentimientos, actitudes, pensamientos, etc. Si hablamos cosas positivas, es mayor la probabilidad de que sucedan cosas buenas, si hablamos cosas negativas, pues eso será lo que recibamos.

Cierta vez se encontraron dos semillas en una tierra fértil, primaveral, y se pusieron a conversar sobre muchas cosas: la bondad de las estaciones, el tiempo, la mejor forma de aprovechar los nutrientes, las desventajas y ventajas de la luz del sol, etc.

Al fin, después de tanta tertulia, una de ellas dijo:

- ¡Yo, solamente quiero crecer! ¡Quiero que mis raíces penetren profundamente en la tierra y mis brotes sean tan maravillosas que todo aquel que me vea se goce. Quiero extender mis tiernos cogollos como banderas, para anunciar la llegada de la primavera. Quiero sentir el calor del sol sobre mi rostro y el mecer del rocío sobre mis pétalos!

Tanto fue su querer que, llegado el tiempo, creció, y se convirtió en una hermosa planta donde las aves hicieron sus niños y criaron sus polluelos.

En cambio, la segunda semilla dijo:

- Tengo miedo. Si penetro mis raíces en las oscuridades de la tierra, a través del duro suelo, puedo dañar mis tiernos brotes. ¿Qué pasará si dejo mis cogollos abiertos y un caracol venga y me coma? Y si mi belleza los expongo, de seguro que los niños vendrán y me arrancarán del suelo y moriré.  Tendré que esperar un tiempo más, hasta que las cosas mejoren.

Y en virtud a su propia decisión, la segunda semilla emprendió una larga espera. Sin embargo, mientras esperaba, se asomó una gallina buscando comida, halló la semilla que estaba en espera, la cogió y se las comió.

Así es como ambas semillas consumaron su propia decisión y dejaron una huella para las siguientes generaciones.

El que se rehusa al riesgo y al propio crecimiento, será tragado por la propia vida.

SOLO HAZLO

                                   "Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr." 


                                                                       Albert Einstein.



Las palabras negativas dichas en voz alta tienen la capacidad de lastimar a las personas que las escuchan, incluso si no están dirigidas a ellas personalmente.
Cuando dices y piensas palabras negativas regularmente, probablemente descubrirás que tu nivel de energía disminuye drásticamente. Además, las personas negativas también pueden desgastar la energía positiva de las personas de sus círculos sociales.
Los individuos que se quedan atrapados en patrones de pensamiento negativo tienden a incrementar sus niveles de depresión. Esto puede resultar en un alejamiento de los amigos, ya que a las personas no les gusta estar alrededor de individuos que los depriman, en lugar de alegrarlos.
Las personas que constantemente se embarcan en un discurso negativo en voz alta en su vida cotidiana tienden a carecer de la motivación para aprovechar nuevas oportunidades de crecimiento personal o prosperidad económica. 
Desde el inicio de nuestra vida recibiremos una cantidad de "NO", algunos, realmente muchos llevaran a hacernos cambiar de idea con muchos proyectos de nuestra vida.
Te voy a compartir estas dos historias que reforzaran la importancia de no hacer caso a muchos de esos comentarios que hará la gente a tu alrededor con respecto a tus decisiones, proyectos o sueños.

"En una tarde nublada y fría, dos niños patinaban sin preocupación sobre una laguna congelada.
De repente el hielo se rompió, y uno de ellos cayó al agua. El otro agarro una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas, hasta que logró quebrarlo y así salvar a su amigo.
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron: “¿Cómo lo hizo? El hielo está muy grueso, es imposible que haya podido quebrarlo con esa piedra y sus manos tan pequeñas...”
En ese instante apareció un abuelo y, con una sonrisa, dijo:
—Yo sé cómo lo hizo.
— ¿Cómo? —le preguntaron.
—No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo."
Esta claro, si crees que lo puedes lograr y te empeñas en ello, lo conseguirás.
Por ultimo te comparto una historia de las consecuencias de escuchar y hacer caso de esos comentarios negativos...,.con una excelente moraleja....SI LO DESEAS HAZLO.

Cierta vez, una joven hizo unos cursos de violonchelo y se sentía tan orgullosa que se decía: "yo seré la mejor violochelista que jamás ha conocido el mundo".
Un día, escuchó que al poblado había llegado un músico de renombre para prestar sus servicios a toda la juventud de aquella región. Entonces, la joven fue a presentarse ante él diciendo:

- Maestro, quiero ser la mejor violochelista que jamás ha conocido el mundo.

El maestro contestó:

- Está bien señorita, será usted como quiere ser. Pero si quiere ser una de mis alumnas, debe hacer una demostración básica delante mío.

La joven, disponiéndose para hacer la demostración, abrió el estuche del violonchelo y tomando una posición cómoda tocó las notas más básicas de la música.

Pero, antes de que terminara la presentación, la muchacha miró el rostro del maestro que estaba moviendo la cabeza como si estaría en total desacuerdo. Entonces dijo ella:

- ¿Qué le sucede señor? ¿No le gusta lo que toco?

Él contestó:

- ¡No señorita, pero usted no tiene condiciones..!

La muchacha, completamente insinuada por las palabras del músico, se retiró del lugar y se fue llorando a su casa. Abandonó el instrumento en las calamidades de un galpón y, con el tiempo, se olvidó de aquel triste momento. Posteriormente, conforme pasó el tiempo, se casó, construyó su casa, formó su hogar y tuvo hijos. 

Después de mucho tiempo, una amiga le invitó a visitar el Teatro Municipal del poblado donde hubía una presentación de muchos artistas, entre ellos, estaban también muchas violonchelistas. Ella, en cambio, al verlas lucir a las muchachas, recordó sus tiempos de joven y sus grandes pretensiones de llegar a ser la violonchelista más famosa que jamás haya conocido el mundo.

Sin embargo, finalizada las presentaciones, a la salida del teatro y de casualidad, se encontró con el maestro de música quien le había desaprobado en aquel entonces. La saludó, le mostró fotos de su familia, su casa, su esposo, fotos de viajes, de sus hijos y todo cuanto había hecho en ese tiempo. Luego, añadió:

- Señor, hasta ahora no logro entender, ¿cómo pudo adivinar que yo no tenía condiciones para ser violonchelista? Hubiera llegado a ser la mejor violonchelista que jamás haya conocido el mundo.

El director de música contestó:

- Apenas la miré, durante la demostración, me di cuenta de que debería decirte lo mismo que le digo a cualquiera que se me acerque.

La mujer replicó:

- Pero, señor, eso es imperdonable. ¡Arruinó mi vida!

Y el músico concluyó:

- No lo creo mujer. Si usted realmente hubiera querido ser la mejor violonchelista que jamás haya conocido el mundo, no habría tomado en cuenta mis palabras.

lunes, 11 de noviembre de 2013

ENFOQUESE EN LA SOLUCIÓN...

                     "La mayoría de las personas gastan más                        tiempo y energías en hablar de los                                  problemas que en afrontarlos.
                                                                                                              Henry Ford.


Diariamente es necesario enfrentar problemas y conflictos a los cuales se les deben encontrar soluciones aceptables de acuerdo al contexto. El proceso de solucionar problemas implica una serie de capacidades y habilidades del pensamiento. 
La solución para la mayoría de los problemas es probablemente más sencilla de lo que creemos. Por lo general provienen de la comprensión de los principios básicos, los porqués de la vida.

Cuando Thomas Edison había alcanzado ya fama internacional, le aconsejaron que hiciera que algunos científicos fueran a su laboratorio y lo ayudaran a comprender por qué algunos de sus inventos habían funcionado.
Edison no veía la utilidad de eso, pero como tenía una mente abierta estuvo de acuerdo. Como resultado de ello, un brillante científico e investigador alemán llegó  hasta su laboratorio para explicarle los principios en los que se basaban algunas de sus innovaciones.
Edison le entregó al hombre un globo al que le había dado forma de calabaza y le dijo: “Averigüe el contenido cúbico de esto”.

Pasaron las semanas y finalmente Edison buscó al hombre para preguntarle por qué no le había respondido.
El científico comenzó a darle una larga y pesada explicación acerca de las dificultades para resolver el problema por medio de la matemática superior. Entonces Edison tomó el globo, lo llevó hasta una pileta cercana y lo llenó de agua. Luego traspasó el contenido a un tubo graduado y sosteniéndolo en su mano declaró:  “Este es el contenido cúbico”.

La persona que sabe el CÓMO siempre tendrá empleo. La persona que sabe el PORQUÉ Siempre será su jefe.

Un paciente va a un consultorio psicológico y le dice al doctor:
- Siempre que estoy en la cama, creo que hay alguien debajo.
Así, voy debajo de la cama y creo que hay alguien encima.
Para abajo, para arriba, para abajo, para arriba. ¡Me estoy volviendo loco!

- Déjeme tratarlo durante dos años – dice el psicólogo.
- Venga tres veces por semana y le curo este problema.
- ¿Y cuánto cobra? – pregunta el paciente.
- $ 120.000 por sesión – responde el psicólogo.
- Bien, lo voy a pensar – concluye el sujeto.
Pasados seis meses, ellos se encuentran en la calle.
- ¿Por qué no me buscó más? – pregunta el psicólogo.
- A 120 palos la consulta, tres veces por semana, dos años, resulta caro, y un sujeto en un bar me curó por $ 10.000.
- ¿Ah sí? ¿Cómo? – pregunta el psicólogo-
El sujeto responde:
- Por $ 10.000 le cortó las patas a la cama…
Muchas veces el problema es serio, ¡pero la solución puede ser simple!
¡HAY UNA GRAN DIFERENCIA ENTRE ENFOCARSE EN EL PROBLEMA Y ENFOCARSE EN LA SOLUCIÓN!
Enfóquese en una solución en vez de quedarse pensando en el problema.