martes, 19 de agosto de 2014

VENCIENDO LA COSTUMBRE

         "Es el niño en el hombre la fuente de su originalidad y
          creatividad, y el patio de recreo es el medio óptimo
          para el desarrollo de sus capacidades y talentos.

                                                               Eric Hoffer


El protagonista de esta historia, podría llamarse como cualquiera de nosotros, lo llamare con mi nombre por que yo tampoco he sido ajeno a esta situación.

Carlitos llegó a la escuela, ese día la profesora recibió a 

todos los niños y les dijo: Hoy vamos a pintar. Carlitos se 

puso muy contento, pensó para sus adentros, "me parece 

genial, me encanta pintar", a continuación sacó las crayolas 

y rápidamente se puso a hacer monigotes, a pintar carritos 

que era lo que más le gustaba hacer. La profesora le dijo: 

un momento, empiecen a pintar sólo cuando yo lo ordene, 

Carlitos esperó la orden. 

Acto seguido la profesora dijo: Ahora pueden empezar, pero 


hoy vamos a pintar flores. Carlitos se dijo para sí: ¡huyyy, 

genial!, también me encanta pintar flores y pintó una 

margarita. Pero la profesora le dijo: No, no, hoy vamos a 

pintar rosas, no vamos a pintar margaritas. Carlitos 

inmediatamente hizo una rosa con tallo negro y pétalos 

amarillos, ¡lindísima! Pero la profesora inmediatamente dijo: 

No, vamos a pintar rosas de tallo verde y pétalos rojos. 

Carlitos la hizo, le quedó muy linda y le gustó como le 

quedó su rosa. 


Al día siguiente la profesora dijo a los niños: Hoy vamos a 


jugar con barro. Carlitos saltó de alegría e inmediatamente 

empezó a hacer muñecos hasta tanto la profesora dijo: No, 

no, empiecen sólo cuando yo lo ordene. Carlitos esperó. A 

continuación la profesora dijo: hoy vamos a hacer platos. 

Inmediatamente Carlitos empezó a hacer platos pequeños, 

platos grandes, y la profesora dijo: No, no, vamos a hacer 

platos hondos como éste que estoy dibujando aquí. A 

continuación Carlitos hizo el plato hondo, le quedó muy 

bien y él quedó muy contento con lo que había hecho. 

Unos meses más tarde el papá de Carlitos fue trasladado a 


otra ciudad. Cuando Carlitos llegó al nuevo colegio la 

profesora le dijo el primer día: Niños, hoy vamos a pintar. 

Carlitos se dijo internamente: ¡Maravilloso! Y esperó. Al 

buen rato y dándose cuenta de que sus compañeros 

estaban dibujando dijo: ¡Hey! Profesora, usted no ha dado 

la orden de empezar. La profesora respondió: No, yo no 

tengo que dar ninguna orden. Fíjate que los otros niños ya 

están dibujando. Carlitos le preguntó a la profesora: sí 

señorita pero, ¿qué pinto? La profesora respondió: Tú 

tomas la decisión y pintas lo que quieras. A lo cual replicó 

nuevamente Carlitos: No, pero si usted no me dice, 

entonces yo no sé qué hacer. Es tu decisión, dijo 

nuevamente su profesora. 


Carlitos estuvo pensando unos minutos, finalmente sacó las 


crayolas y con mucha tristeza dibujó una rosa con tallo 

verde y pétalos rojos. 
 

Esta historia de creatividad es la invitación a que seas el 


conductor de tu propia vida, a explorar y vivir la aventura de 

crear una empresa desde tu barrio, tu ciudad para el 

mundo. Te invita a realizar y construir tu propio proyecto de 

vida desde tu realidad actual. Para ello te invitamos a que 

observes y descubras tus potencialidades y las 

oportunidades que el medio te brinda. ¡Ah! Y no olvides 

que: no basta una idea creativa, es indispensable la acción 

creativa que transforma esa idea en algo útil para la 

sociedad y que existan procesos permanentes de 

creatividad! 


Seguro que muchas veces nos hemos sentido bloqueados 

al enfrentarnos a un problema, frustrados por no encontrar 

la solución que necesitamos, impotentes al ver que por 

muchas vueltas que le demos, el problema sigue ahí, nos 

supera.

¿Y si el problema realmente no es el problema en sí, sino 

cómo lo afrontamos, en cómo nos lo planteamos, en cómo 

lo enfocamos? Es decir, ¿y si el problema está en 

nuestros propios bloqueos y barreras mentales que 

consciente o inconscientemente tenemos, y que hemos 

ido alimentando con el paso del tiempo?

Muchos de esos bloqueos y barreras mentales pueden 

deberse a diferentes motivos. Un respeto excesivo por las 

normas o por la autoridad, convencionalismos, miedo a 

cometer errores, falta de espíritu crítico y arriesgado, 

poco interés por lo novedoso y los cambios, adoptar un 

enfoque o análisis superficial de los problemas, escasa 

autoconfianza, etc. En definitiva, se trata de barreras que 

se instalan en nuestra mente y que nos impiden que demos 

el máximo de nosotros mismos y que podamos desarrollar 

todo nuestro potencial creativo.


En definitiva, lo importante es que, independientemente de 

los diferentes tipos de barreras que puedan existir, seamos 

conscientes de que todos tenemos de una u otra forma 

bloqueos mentales. La clave estará en tratar 

de autoanalizarnos e identificarlos, para poder trabajar 

sobre ellos y reducir su impacto.

PUNTO DE VISTA


       "Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad,
        un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.

                                                                  Winston Churchill




«Un grupo de niños australianos hacían siempre la misma

broma al más pequeño de todos ellos. Le enseñaban dos 

monedas, una la más grande (de un dólar australiano) y 

otra más pequeña (la de dos dólares) y le decían que 

eligiera una de ellas para quedársela. El pequeño siempre 

elegía la más grande (de menor valor), lo que provocaba la 

risa de los otros.

Cierto día, una persona mayor que paseaba por el parque 

donde jugaban observó la escena y vio cómo el pequeño 

elegía la de menor valor, pero mayor tamaño, y se quedaba 

con ella. Al ver cómo los demás se reían de él, le llamó para 

aleccionarle:

– Mira hijo –le comentó– cada vez que te enseñen unas 

monedas y te den a elegir, debes tener en cuenta el valor 

que tienen y no sólo el tamaño. De las dos que te han 

mostrado has cogido la más grande, supongo porque has 

creído que era la de mayor valor; sin embargo, es la más 

pequeña la que mayor valor tiene.

El niño le escuchó atentamente y contestó:

– Muchas gracias, señor. Le agradezco su consejo, pero ¿si 

hubiera cogido la de más valor el primer día, cuántas veces 

me habrían dejado elegir? Probablemente, no habría ganado 

todos los dólares que me ha dado este juego».

En la vida todo dependerá del punto de vista con que se 

miren las cosas. Lo importante es tu punto de vista.

Nos conformamos en vez de arriesgarnos, sin pensar que cada día que pasa, no volverá. 

Nada está escrito, nada es imposible, ni siquiera posible... todo depende de nuestra voluntad, de esas fuerzas que nos salen de adentro, decir de adentro es decir que puedo afrontar cada desafío.

Tenemos el poder cuando estamos convencidos, cuando estamos decididos, cuando de verdad queremos algo. 

No hay obstáculo capaz de imponerse, si queremos podemos llegar más lejos, si queremos podemos llegar más alto, si queremos podemos hacer lo que sea... "sólo hay que proponérselo"...

La vida es algo hermoso, siempre y cuando la hagas a tu manera, sin dejar que nada ni nadie opine por ti, que se meta en tus asuntos queriendo arreglarlos. 

Nunca dejes que nadie te arruine la vida.

La vida es una sola, vívela paso a paso y no dejes de hacer nada, probablemente te arrepientas y cuando te des cuenta será demasiado tarde.

Tampoco dejes de vivir los sueños y las ilusiones, sin ellos , la vida no tiene sentido.

Trata de ir siempre de frente, sin vueltas... 

No confíes en toda la gente que te rodea, a veces piensas que es la mejor persona del mundo, y en realidad es un verdadero enemigo. 

Anda siempre con la verdad, por más dolorosa que sea, de todas formas vale mucho más que una mentira.

Si algún día te sientes solo, y tienes ganas de llorar, hazlo, muchas veces ayuda a que te desahogues.

Ante cualquier problema; no huyas por miedo a enfrentarlo, y nunca olvides esto:


LUCHA COMO SI FUERAS A VIVIR SIEMPRE
Y VIVE COMO SI FUERAS A MORIR MAÑANA!

lunes, 21 de julio de 2014

LAS MIL BOLITAS

                      "Locura es hacer lo  mismo, una y otra vez, y esperar
                        resultados diferentes."

                                                                 ALBERT EINSTEIN


El propósito desde el  inicio de este blog, ha sido el de compartir mensajes de superaciónmotivación, etc. Con la esperanza de que algunos, o en lo posible muchos, por que no todos, lleguen a tocar y transformar la vida de alguien.
Hoy quiero compartir este mensaje que ha llegado a mi correo, enviado por mi hija, a la cual le llego de su abuelo, mi amigo y al que considero casi mi padre.

"Cuanto más envejezco, más disfruto de las mañanas del Sábado.
Tal vez es la quieta soledad que viene por ser el primero en levantarse o quizá el increíble gozo de no tener que ir al trabajo...
De todas maneras, las primeras horas de un Sábado son en extremo deliciosas.

Hace unas cuantas semanas, me dirigía hacia mi equipo de radio-aficionado, con una humeante taza de café en una mano y el periódico en la otra.
Lo que comenzó como una típica mañana de Sábado, se convirtió en una de esas lecciones que la vida parece darnos, de vez en cuando... 
Déjenme contarles:

Sintonicé mi equipo de radio en banda de 20 metros, para entrar en una red de intercambio de Sábado en la mañana.
Después de un rato, me topé con un colega que sonaba un tanto mayor.
Él le estaba diciendo a su interlocutor, algo acerca de "unas mil bolitas".
Quedé intrigado y me detuve para escuchar con atención:
- Bueno, Tomás, -decía- de veras que parece que estás ocupado con tu trabajo.
Estoy seguro que te pagan bien, pero es una lástima que tengas que estar fuera de casa y lejos de tu familia tanto tiempo.  Es difícil imaginar que un hombre joven tenga que trabajar 70 horas a la semana para sobrevivir.
¡Qué triste que te perdieras la presentación teatral de tu hija!
Continuó:
- Dejame decirte algo, Tomás, algo que me ha ayudado a mantener una buena perspectiva sobre mis prioridades.

Y, entonces, fué cuando empezó a explicar su teoría sobre las "mil bolitas".
- Mira, me senté un día e hice algo de aritmética. La persona promedio vive unos 75 años.  Algunos viven más y otros menos, pero, en promedio, la gente vive unos 75 años.
Entonces multipliqué 75 años por 52 semanas por año y obtuve 3.900 que es la cantidad de Sábados que la persona promedio habrá de tener en toda su vida.
- No te distraigas y sígueme, Tomás, que voy a la parte importante. Me tomó hasta que casi tenía 55 años pensar todo ésto, en detalle.
Continuó:
- Y, para ese entonces, con mis 55 años, ¡¡ya había vivido más de 2.800 Sábados!!
Me puse a pensar que, si llegaba a los 75, sólo me quedaban 1.000 Sábados más que disfrutar. 
Así que fuí a una juguetería y compré todas las bolitas que tenían.
Tuve que visitar 3 tiendas para obtener 1.000 bolitas. 
Las llevé a casa y las puse en una fuente de cristal transparente, junto a mi equipo de radio aficionado. 

Yo seguía escuchando atentamente: 
- Cada Sábado, a partir de entonces, tomé una canica y la he tirado.
- Descubrí que al observar como disminuían las bolitas, me enfocaba más sobre las cosas verdaderamente importantes en la vida. No hay nada como ver cómo se te agota tu tiempo en la tierra, para ajustar y adaptar tus prioridades en la vida.
Ahora, déjame decirte una última cosa, antes que nos despidamos, y lleve a mi bella esposa a desayunar...
Esta mañana, saqué la última canica de la fuente de cristal y entonces me dí cuenta de que, si vivo hasta el próximo Sábado, me habrá sido dado un poquito más de tiempo de vida y si hay algo que todos podemos usar, es un poco más de tiempo...
Me gustó estar en contacto contigo, Tomás, y espero que puedas estar más tiempo con tu familia.
Hasta pronto, se despide "el hombre de 75 años…"
Cambio y fuera, ¡Buen día!

Uno podría haber oído un alfiler caer al suelo en la banda cuando este amigo se desconectó.
Creo que nos dió a todos bastante para pensar.

Yo había planeado trabajar en la antena aquella mañana y luego iba a reunirme con unos cuantos radio aficionados para preparar la nueva circular del Club...
En vez de aquéllo, desperté a mi esposa con un beso, 
- "Vamos, querida, te quiero llevar con los chicos a desayunar afuera".
- ¿Qué pasa? - preguntó ella sorprendida.
- Nada, es que no hemos pasado un Sábado, junto con los chicos, en mucho tiempo.
- Por cierto, ¿podemos parar en la juguetería mientras estamos fuera?  Necesito comprar algunas bolitas...

Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde…
A tomar café corriendo porque estamos atrasados…
A comer un sándwich porque no da tiempo para comer a gusto…
A salir del trabajo porque ya es la tarde…
A cenar rápido y dormir pesados sin haber vivido el día…
A esperar el día entero y oír en el teléfono: "hoy no puedo ir"…
A sonreír a las personas sin recibir una sonrisa de vuelta…
A ser ignorados cuando precisábamos tanto ser vistos…
A sentarnos en la fila 1 del cine y torcer un poco el cuello porque estaba lleno…
A mojarnos sólo los pies y sudar el resto del cuerpo porque la playa está contaminada…
A pensar en el fin de semana porque el trabajo está duro…
A dormir todo el fin de semana porque siempre tenemos sueño atrasado…

¡¡¡ Nos acostumbramos a ahorrar la vida..!!!
Que, poco a poco, igual se gasta… y que, una vez gastada, por estar acostumbrados, nos perdimos de vivir.

Alguien dijo:
"La muerte está tan segura de su victoria, que nos da toda una vida de ventaja."

Si fuiste capaz de leer hasta acá, es posible que necesites releer alguna frase.

No importa si es el principio, y lo mejor es que todavía tienes tiempo, 
no importa cuánto, es el que tienes y,



cada día, merece ser vivido, sin ahorrar VIDA.

Tal vez, TÚ también necesites estas palabras..
1.- Una vez todos los aldeanos decidieron orar por lluvia, se reunieron en la plaza, pero solo un niño llevaba paraguas.
Esto es la FE!
2.- La sensación de un niño de 1 año, cuando lo tiras al aire él se ríe porque sabe que no lo dejarás caer.  
Esto es la CONFIANZA!.
3.- Todas las noches nos vamos a la cama sin ninguna garantía de despertar vivos a la mañana siguiente, pero todavía tenemos planes para mañana.  
Esto es la ESPERANZA"

lunes, 9 de junio de 2014

OPORTUNIDADES DISFRAZADAS

«Los problemas nunca se acaban. Pero las
soluciones tampoco» 

-Paulo Coelho-


Dicen que una vez, había un ciego sentado en la vereda, con una gorra a sus pies y un pedazo de madera que, escrito con tiza blanca, decía: “POR FAVOR AYÚDEME, SOY CIEGO”.
Un creativo de publicidad que pasaba frente a el, se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra. Sin pedirle permiso tomo el cartel, lo dio vuelta, tomo una tiza y escribió otro anuncio.

Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue.

Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna, su gorra estaba llena de billetes y monedas. El ciego reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él el que rescribió su cartel y sobre todo... ¿qué había puesto?.

El publicista le contestó: "Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras", sonrió y siguió su camino.
El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía: “HOY ES PRIMAVERA... Y NO PUEDO VERLA”.

¡Cambiemos de FORMA DE PENSAR cuando no nos sale algo, y veremos que de esa manera puede que resulte!

José Saramago, el fallecido premio Nobel de literatura, dijo
en un discurso en el 2004 que las palabras no son ni
inocentes ni impunes. "Hay que decirlas y pensarlas en
forma consciente", puntualizó.
Cuando se escucha la palabra 'no' al comienzo de un
diálogo, el cerebro empieza a liberar cortisol, la hormona del
estrés y la que nos pone en alerta. Y cuando escuchamos
un 'sí', se activa una liberación de dopamina, la hormona de
la recompensa y el bienestar.
Con base en esto tratare de entender lo traumatico de 
nuestro sistema educativo, me imagino el desborde de
cortisol en nuestro cerebro, al escuchar en aquellas clases,
preferiblemente de números, cuando el profesor utiliza la
famosa frase "Vamos a desarrollar unos problemas". Que
fácil y asimilable seria si en vez de problemas sencillamente
utilizaran "ejercicios".

Los problemas son parte de la vida.  Lo importante es la actitud con la cual los enfrentamos.  Recuerdo la historia de un hombre que en su lecho de muerte dijo:  “Siempre esperé a resolver todos mis problemas para poder disfrutar la vida, y hoy me doy cuenta que esos problemas eran mi vida, y que además la mayoría de ellos nunca fueron problemas”.  ¡No esperemos a estar en nuestro lecho de muerte para llegar a esta conclusión!  Te invito a que cambies tu actitud en relación con tus problemas, y a que disfrutes de la vida ahora.
Seamos realistas, siempre habrá “problemas” en nuestra vida.  A menos que estés muerto(a), te enfrentarás con lo que llamamos “problemas”, todos los días.  Los problemas son una señal de vida.  Así es que si tienes problemas, agradécelos, es señal de que estás vivo(a).
¿Y si los que llamamos “problemas”, no fueran problemas para nada, sino situaciones u oportunidades que nos enseñan cómo ir hacia adelante en nuestra vida?  Piensa en todas aquellas situaciones (problemas) del pasado, que en su momento parecieron tragedias.  Ve lo que significaron en términos de gente que conociste, o personas de quienes tuviste que separarte, o cambios que tuviste que hacer y que resultaron ser buenos.  ¿Qué habilidades tienes ahora que adquiriste gracias a ese problema?   Los problemas no son malos.  Shakespeare dijo “no hay nada bueno ni malo, el pensarlo es lo que lo hace así”  La siguiente ocasión que se te presente un problema, piensa que lo que te está sucediendo es en realidad un regalo, una oportunidad para crecer, para mejorar tu vida y la de los demás.  Los problemas te muestran tus creencias limitantes, tus actitudes negativas, tus pensamientos, sentimientos y comportamientos que no te están funcionando en tu vida.  A través de estas experiencias te puedes transformar en alguien mucho más grande.
Los problemas son oportunidades disfrazadas.  Todos tus problemas son problemas porque los ves como problemas, si los ves como oportunidades, entonces se convertirán en oportunidades.  Wayne Dyer dice:  “Cuando cambias la manera en la que ves las cosas, las cosas que ves cambian.”  Cuando se presente algún problema, pregúntate cómo puedes convertirlo en  oportunidad.  Además, los problemas nos dan la oportunidad de desarrollar nuestros talentos y habilidades.
¿Y cómo podemos descubrir la oportunidad que cada problema nos presenta?  Pues cambiando nuestra actitud, quitándole la etiqueta de “malo” a los problemas.  La mente humana es maravillosa, entre otras muchas cosas, porque siempre encuentra lo que busca.  Así es que si estás buscando problemas, no será difícil que los encuentres.  Por otra parte, si estás buscando oportunidades, eso es lo que encontrarás.
Y ¿cuál es entonces la diferencia entre un problema y una oportunidad?  Un problema es un obstáculo que hace que sea difícil lograr una meta, objetivo o propósito deseado.  Un problema existe cuando un individuo se hace consciente de que hay una diferencia entre lo que desea y lo que realmente es.  Por otra parte, una oportunidad es una circunstancia, o combinación de circunstancias, favorables, ventajosas o adecuadas para conseguir lo que deseamos.  Si nos fijamos solamente en estas definiciones, por supuesto que llegaremos a la conclusión de que los problemas y las oportunidades son dos cosas completamente diferentes, que no deseamos tener problemas y que por el contrario estaremos siempre en busca de las oportunidades.  ¿No es así?  ¿Y qué tal si pudiéramos ver nuestros problemas como oportunidades?
Todo acontecimiento en tu vida, es interpretado con cierta percepción, según tu personalidad y como acostumbras a mirar las cosas que ocurren. Frente a cualquier problema, no olvidemos lo importante que puede ser una actitud positiva. Podemos percibir una experiencia como buena o mala. Muchos acontecimientos son neutrales por naturaleza—no son inherentemente buenos o malos—en muchos sentidos, son como uno escoja mirarlos. Nuestras actitudes determinan la etiqueta que atribuimos a cada experiencia. ¿Por qué no elegir optimismo?
Pregúntate: ¿Qué percepción de las cosas o experiencias te benefician mejor a ti? Siempre debemos buscar obtener un beneficio de todo lo que ocurre en nuestras vidas. 

Y ¡las experiencias negativas no son la excepción! Cuando ves un problema como un obstáculo, seguirá siendo un obstáculo. Sin embargo, sólo será un obstáculo en tu mente, por causa de haber escogido verlo como tal. Pensemos en la gran miseria, ira, dificultad y otras emociones negativas que sufriremos al optar por ver las cosas de esa manera. Los pensamientos negativos generan emociones negativas y resultados negativos. ¿Por qué elegir afligirnos de esa manera?

Ahora por otro lado, cuando conscientemente decidimos ver un problema como una oportunidad, una oportunidad es lo que será. Una oportunidad o posibilidad es una puerta que nos invita a nuevas experiencias y nuevas lecciones que podemos aprender; ¡experiencias que nos permitan crecer en la vida! El gran inventor, Alexander Graham Bell, hablando sobre los problemas, dijo: "A veces nos enfocamos demasiado tiempo en una puerta que se está cerrando y muy tarde nos damos cuenta de la puerta que está abierta."

Cuando usted mira cada problema o desafío que puede presentarse en su camino como una oportunidad y no lo resiste pero lo acepta con brazos abiertos y con una actitud positiva, podrá superar el problema o desafío rápidamente, y con grandes recompensas.

Si usted confía en Dios y mantiene una actitud positiva, llegará lejos y obtendrá victoria sobre los posibles problemas.

Cuando optamos por ver los problemas desde una perspectiva positiva, empezaremos a comprenderlos constructivamente y sabremos atacar al problema. Esta actitud es infinitamente más productiva que lamentar simplemente el hecho de que usted tiene un problema, y quejarse con toda persona que le preste oído. Cuando empezamos a ver los desafíos y dificultades como oportunidades, y nos visualizamos victoriosos en el resultado del problema, se producen abundantes pensamientos positivos que trabajarán a favor nuestro. 

Cuando creas tener ante ti un problema, mas bien reflexiona, muy seguramente sera una gran oportunidad.


martes, 8 de abril de 2014

TODA LA CONFIANZA PUESTA EN ÉL

       "Usted puede darse cuenta del tamaño de su Dios

        mirando al tamaño de su lista de preocupaciones.

        Entre más larga es su lista, más pequeño es su Dios".  

                                                 

                                                  Autor desconocido



Un niño abordó un avión para viajar a Nueva York, llamando

la atención de todos, sube al avión con boleto en mano,  

busca su asiento y se sentó al lado mío. Se veía un niño 

educado, seguro e inteligente. Me miró, sonrió, sacó un 

libro y comenzó a dibujar, pintar y colorear. A pesar de su 

corta edad, acaso unos 8 años, no presentaba rasgos de 

ansiedad ni nerviosismo al despegar el avión. El vuelo no 

fue muy bueno, hubo tormenta y mucha turbulencia. De 

momento una sacudida fuerte, y todos estaban muy 

nerviosos, pero el niño mantuvo su calma y serenidad en 

todo momento ¿Cómo lo hacía?, ¿Por qué su calma? Hasta 

que una mujer frenética le preguntó;- Niño: ¿no tienes 

miedo?- "No señora”, contestó el niño y mirando su libro de 

pintar le dice:- ”Mi padre es el piloto”.

Encontré esta traducción de Hebreos 11 en lenguaje actual:


Confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no se pueda ver. Dios aceptó a nuestros antepasados porque ellos confiaron en él. Y nosotros creemos que Dios creó el universo con una sola orden suya. Lo que ahora vemos fue hecho de cosas que no podían verse.
Abel confió en Dios, y por eso le ofreció un sacrificio mejor que el de Caín. Por eso Dios consideró que Abel era justo, y aceptó sus ofrendas. Y aunque Abel ya está muerto, todavía podemos aprender mucho de la confianza que él tuvo en Dios.
Henoc confió en Dios y, por eso, en vez de morir, Dios se lo llevó de este mundo y nadie volvió a encontrarlo. La Biblia dice que, antes de que Henoc fuera llevado, fue obediente, y eso le agradó a Dios. Porque a Dios no le gusta que no confiemos en él. Para ser amigos de Dios, hay que creer que él existe y que sabe premiar a los que buscan su amistad.
Noé confió en Dios y, por eso, cuando Dios le avisó que sucederían cosas que todavía no podían verse, obedeció y construyó una casa flotante para salvar a su familia. Por su confianza en Dios, Noé recibió las bendiciones que Dios da a todos los que lo obedecen. También por su confianza en Dios, Noé hizo que la gente de este mundo fuera condenada.
Abraham confió en Dios, y por eso obedeció cuando Dios le ordenó que saliera de su tierra para ir al país que le daría, aun cuando no sabía hacia dónde iba. Abraham confió tanto en Dios que vivió como un extranjero en el país que Dios le había prometido. Vivió en tiendas de campaña, igual que Isaac y Jacob, a quienes Dios también les había prometido ese país. Abraham confiaba en que algún día vería la ciudad que Dios había planeado y construido sobre bases firmes.
Abraham confió en Dios y, por eso, aunque su esposa Sara no podía tener hijos y él era ya muy viejo, Dios le dio fuerzas para tener un hijo. Y es que Abraham confió en que Dios cumpliría su promesa. Por eso Abraham, aun cuando ya iba a morir, pudo tener tantos descendientes como las estrellas del cielo y como la arena que hay a la orilla del mar. ¡Nadie puede contarlos!
Todas las personas que hemos mencionado murieron sin recibir las cosas que Dios les había prometido. Pero como ellos confiaban en Dios, las vieron desde lejos y se alegraron, pues sabían que en este mundo ellos estaban de paso, como los extranjeros. Queda claro, entonces, que quienes reconocen esto todavía buscan un país propio, y que no están pensando en volver al país de donde salieron, pues de otra manera hubieran regresado allá. Lo que desean es tener un país mejor en el cielo. Por eso Dios les ha preparado una ciudad, y no tiene vergüenza de que le llamen su Dios.
Abraham confió en Dios cuando Dios quiso probar si él lo obedecería o no. Por eso Abraham tomó a su hijo Isaac para ofrecerlo como sacrificio. No le importó que fuera su único hijo, ni que Dios le hubiera prometido que por medio de Isaac tendría muchos descendientes. Abraham sabía que Dios tiene poder para hacer que los muertos vuelvan a vivir. Esa confianza hizo que Abraham no tuviera que matar a su hijo; y fue como si Isaac hubiera vuelto a vivir.
Isaac confió en Dios, y por eso les prometió a sus hijos Jacob y Esaú que Dios los iba a bendecir.
Jacob confió en Dios y, por eso, cuando ya estaba por morir, les prometió a los hijos de José que Dios los iba a bendecir. Luego, se apoyó en la punta de su bastón y adoró a Dios.
José confió en Dios y, por eso, poco antes de morir, anunció que los israelitas saldrían libres de Egipto, y dejó instrucciones para que supieran qué hacer con sus huesos.
Los padres de Moisés confiaron en Dios y, por eso, cuando Moisés nació, lo escondieron durante tres meses. El rey de Egipto había ordenado que se matara a todos los niños israelitas, pero ellos vieron que Moisés era un niño hermoso y no tuvieron miedo, porque confiaban en Dios.
Moisés confió en Dios y, por eso, cuando ya fue hombre, no quiso seguir siendo hijo adoptivo de la hija del rey. No quiso disfrutar de lo que podía hacer y tener como egipcio, pues era pecado. Prefirió que los egipcios lo maltrataran, como lo hacían con el pueblo de Dios. En vez de disfrutar de las riquezas de Egipto, Moisés decidió que era mejor sufrir, como también iba a sufrir el Mesías, pues sabía que Dios le daría su premio.
Moisés confió en Dios y, por eso no le tuvo miedo al rey ni se rindió nunca. Salio de Egipto, y actuó como si estuviera viendo a Dios, que es invisible. Moisés confió en Dios, y por eso celebró la Pascua. También mandó rociar con sangre las puertas de las casas israelitas. Así, el ángel enviado a matar no le hizo daño a ningún hijo mayor de las familias israelitas.
Los israelitas confiaron en Dios, y por eso cruzaron el Mar de los Juncos como si caminaran sobre tierra seca. Pero cuando los egipcios quisieron pasar, todos ellos se ahogaron.
Los israelitas confiaron en Dios y, por eso, cuando marcharon alrededor de la ciudad de Jericó durante siete días, los muros de la ciudad se vinieron abajo.
Rahab, la prostituta, confió en Dios y trató bien a los espías de Israel. Por eso no murió junto con los que habían desobedecido a Dios en Jericó.
¿Qué más les puedo decir? No me alcanzaría el tiempo para hablarles de la confianza en Dios de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, de Samuel y de los profetas.Ellos confiaron en Dios, y por eso conquistaron países; y como actuaron con justicia, recibieron lo que Dios les había prometido. Cerraron la boca de leones y apagaron grandes incendios. Escaparon de que los mataran con espada, recibieron fuerzas cuando más débiles estaban, y en la guerra fueron tan poderosos que vencieron a los ejércitos enemigos.
Algunas mujeres confiaron en Dios, y por eso Dios hizo que sus familiares muertos volvieran a vivir.
Algunos confiaron tanto en Dios que no quisieron que los dejaran en libertad. Al contrario, dejaron que los mataran, porque sabían que volverían a vivir y así estarían mucho mejor. Mucha gente se burló de ellos y los maltrató, y hasta los metió en la cárcel. A otros los mataron a pedradas, los partieron en dos con una sierra, o los mataron con espada. Algunos anduvieron de un lugar a otro con ropas hechas de piel de oveja o de cabra. Eran pobres, estaban tristes, y habían sido maltratados. La gente de este mundo no merecía personas tan buenas, que anduvieron sin rumbo fijo por el desierto, por las montañas, por las cuevas y las cavernas de la tierra.
Dios estaba contento con todas estas personas, pues confiaron en él. Pero ninguna de ellas recibió lo que Dios había prometido. Y es que Dios tenía un plan mucho mejor, para que nosotros también recibiéramos lo prometido. Dios sólo hará perfectas a esas personas cuando nos haya hecho perfectos a nosotros.


A lo largo del camino nos vamos a encontrar con sucesos 

que nos sacudan como en una turbulencia. Habrá 

momentos en los que no veremos el terreno sólido y 

nuestros pies no pisarán lugar seguro. No veremos dónde 

sostenernos, estaremos inseguros. En esos tiempos hay 

que recordar que nuestro PADRE es el piloto. A pesar de 

las circunstancias, nuestras vidas están puestas en el 

creador. Así que la próxima vez que llegue una tormenta a 

tu vida o si en este momento estás pasando por una, alza 

tu mirada al cielo, CONFÍA y di para ti mism@: ¡¡Mi PADRE 

es el piloto!!