sábado, 27 de julio de 2013

SOLO DISFRUTA

                "El egoísmo no es vivir como uno desea vivir, es
               pedir a los demás que vivan como uno quiere vivir."

                                                       Oscar Wilde.

 
Las realidades más grandes y más bellas,
tanto más las tendrás
cuanto menos las poseas y retengas.
Si quieres tener el mar, contémplalo,
y abre tus manos en sus aguas
y todo el mar estará en ellas...;
porque si cierras tus manos para retenerlo,
se quedarán vacías.
Si quieres tener un amigo peregrino,
déjalo marchar y lo tendrás...,

porque si lo retienes para poseerlo,
lo estarás perdiendo
y tendrás un prisionero.
Si quieres tener el viento,
extiende tus brazos y abre tus manos

y todo el viento será tuyo...;
porque si quieres retenerlo
te quedarás sin nada.
Si quieres tener a tu hijo,
déjalo crecer,

déjalo partir, y que se aleje,
y lo tendrás maduro a su regreso...;
porque si lo retienes poseído
lo pierdes para siempre.
Si quieres tener el sol
y gozar de su luz maravillosa

abre los ojos y contempla...;
porque si los cierras
para retener la luz que ya alcanzaste
te quedarás a oscuras.
Si quieres vivir el gozo de tener,
libérate de la manía de poseer y retener.

Goza de la mariposa que revolotea,
goza del río que corre huidizo,
goza de la flor que se abre cara al cielo...,
goza teniendo todo
sin poseerlo ni retenerlo.
¡Sólo así gozarás de la vida,
sabiendo que la tienes sin poseerla,
dejándola correr sin retenerla!
 
                          AUTOR DESCONOCIDO.

ALIGERANDO LAS CARGAS

           "Cuando todos los días resulten iguales es porque el
           hombre ha dejado de percibir las cosas buenas que
           surgen en su vida cada vez que el sol cruza el cielo."

                                                      Paulo Coelho.


Hay una antigua leyenda acerca de tres hombres, cada uno de los cuales, cargaba dos sacos, sujetos a sus cuellos, uno al frente y el otro a sus espaldas.
Cuando al primero de ellos le preguntaron que había en sus sacos, el dijo: "Todo cuanto de bueno me han dado mis amigos se halla en el saco de atrás, ahí fuera de la vista, y al poco tiempo olvidado." El saco de enfrente contiene todas las cosas desagradables que me han acontecido y, en mi andar, me detengo con frecuencia, saco esas cosas y las examino desde todos los ángulos posibles. Me concentro en ellas y las estudio. Y dirijo todos mis sentimientos y pensamientos hacia ellas.
En consecuencia, como el primer hombre siempre se estaba deteniendo para reflexionar sobre las cosas desafortunadas que le habían sucedido en el pasado, lo que lograba avanzar era muy poco.
Cuando al segundo hombre le preguntaron qué era lo que llevaba en sus dos sacos, el respondió: "En el saco de enfrente están todas las buenas acciones que he hecho. Las llevo delante de mí y continuamente las saco y las exhibo para que todo mundo las vea. Mientras que el saco que llevo atrás, contiene todos mis errores. Los llevo consigo a dondequiera que voy. Es mucho lo que pesan y no me permiten avanzar con rapidez, pero por alguna razón, no puedo desprenderme de ellos."
Al preguntarle al tercer hombre sobre sus sacos, él contestó: "El saco que llevo al frente, está lleno de maravillosos pensamientos acerca de la gente, los actos bondadosos que han realizado y todo cuanto de bueno he tenido en mi vida. Es un saco muy grande y está lleno, pero no pesa mucho. Su peso es como las velas de un barco "lejos de ser una carga" me ayudan a avanzar. Por su parte, el saco que llevo a mis espaldas está vacío, pues le he hecho un gran orificio en el fondo. En ese saco, puse todo lo malo que escuché de los demás así como todo lo malo que a veces pienso acerca de mí mismo. Esas cosas se fueron saliendo por el agujero y se perdieron para siempre, de modo que ya no hay peso que me haga más penoso el trayecto."

Soy parte de la vida de aquellos que tienen amigos, porque tener amigos es ser Feliz.
Soy parte de la vida de aquellos que viven rodeados por personas como tu, pues vivir así es ser Feliz.
Soy parte de la vida de aquellos que creen que ayer es pasado, mañana es futuro y hoy es un regalo, por eso es llamado presente.
Formo parte de la vida de aquellos que creen en la fuerza del Amor, que creen que para una historia bonita no hay punto final.
Yo estoy casada ¿sabían?... Estoy casada con El Tiempo.
Ah... ¡mi marido es lindo!
Él es responsable de la solución de casi todos los problemas.
Él reconstruye los corazones, él cura heridas, él vence la Tristeza...
Juntos, El Tiempo y yo tuvimos tres hijos:
La Amistad, La Sabiduría y El Amor.
La Amistad es la hija mayor. Una muchacha linda, sincera, alegre. Ella brilla como el sol.
La Amistad une a las personas, nunca pretende herir, siempre consolar.
La del medio, es La Sabiduría, culta, íntegra, siempre fue la más apegada al padre, El Tiempo. ¡La Sabiduría y El Tiempo andan siempre juntos!
El menor es El Amor. ¡Ah, cuánto trabajo me da! Es terco, a veces sólo quiere vivir en un lugar... Yo vivo diciendo: Amor, fuiste hecho para vivir en dos corazones, no en uno.
El Amor es complejo, pero es lindo, ¡muy lindo! Cuando él comienza a hacer estragos y perjuicios yo llamo a su padre y pronto El Tiempo sale a cerrar todas las heridas que El Amor abrió.
Una persona muy importante me enseñó una cosa:
Todo final siempre es verdadero; si todavía no conoce su verdad, es porque no llegó el final.
Por eso, cree siempre en mi familia. Cree en El Tiempo, en La Amistad, en La Sabiduría y principalmente en El Amor. Y con seguridad un día, yo, La Felicidad, golpearé a tu puerta...
Ten Tiempo para los Sueños... ellos conducen en su carruaje hacia las Estrellas.
 

APRENDE A VIVIR

             "¿Amas la vida? Entonces no malgastes el tiempo,
             porque ese es el material de que está hecha la vida."

                                                Benjamín Franklin.


Hoy tenemos edificios más altos y autopistas más anchas, pero temperamentos más cortos y puntos de vista más estrechos. Gastamos más, pero disfrutamos menos.
Tenemos casas más grandes, pero familias más chicas.
Tenemos más compromisos, pero menos tiempo.
Tenemos más conocimientos, pero menos criterio.
Tenemos más medicinas, pero menos salud.
Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero hemos reducido nuestros valores.
Hablamos mucho, amamos poco y odiamos demasiado.
Hemos llegado a la Luna y regresamos, pero tenemos problemas para cruzar la calle y conocer a nuestro vecino.
Hemos conquistado el espacio exterior pero no el interior.
Tenemos mayores ingresos, pero menos moral...
Estos son tiempos con más libertad, pero menos alegría...
Con más comida, pero menos nutrición.
Son días que llegan dos sueldos a casa, pero aumentan los divorcios.
Son tiempo de casas más lindas, pero más hogares rotos.
Por todo esto, propongo que de hoy en adelante.
No guardes nada "Para una ocasión especial", porque cada día que vivas es una ocasión especial.
Busca a Dios, aprende a conocerle, lee más, siéntate en la terraza y admira la vista sin fijarte en las malas hierbas.
Pasa más tiempo con tu familia y con tus amigos, come tu comida referida, visita los sitios que ames.
La vida es una sucesión de momentos para disfrutar, no es solo para sobrevivir.
Usa tus copas de cristal, no guardes tu mejor perfume, úsalo cada vez que te den ganas de hacerlo.
Las frases "Uno de estos días", "Algún día", quítalas de tu vocabulario.
Escribamos aquella carta que pensábamos escribir, "Uno de estos días".
Digamos hoy a nuestros familiares y amigos, cuanto los queremos.
Por eso, no retardes nada que agregaría risa y alegría a tu vida.
Cada día, hora, y minuto son especiales...
y no sabes si pudiera ser el último...

RESTAURANDO AL HOMBRE

         “Aunque el pecador y su familia son objeto de gran
         estima, y su posición es muy elevada, no importa;
         todas las cosas serán puestas en su lugar a su debido
         tiempo. Sólo aquellos cuyo juicio es sin valor van a
         estimar a los hombres más a causa de la extensión de
         sus tierras; los que son estimados por razones tan
         faltas de razón, van a hallar su nivel antes de poco,
         cuando la verdad y la justicia pasen a primera fila"
                                                  
                                                         (Charles Spurgeon).
 
 
Un científico vivía preocupado por los problemas que agobian al mundo, y se propuso un día encontrar la solución para disminuirlos. Pasaba días encerrado en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.
Cierto día, su hijo de siete años, invadió su laboratorio decidido a ayudarlo en su trabajo. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que se fuera a jugar a otro lado, ya que el niño no se iba, busco algo para poder entretenerlo.
De repente tomo un mapa-mundi de un a revista, y con una tijera recorto el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta adhesiva, lo entrego al hijo, diciendo: Como a ti te gustan los rompecabezas, entonces voy a darte el mundo para que lo puedas arreglar. Aquí tienes el mundo todo roto y destrozado. Mira como puedes arreglarlo. ¡Hazlo todo solo!
El científico calculo que al niño le llevaría días para arreglar el mapa hecho pedazos. Algunas horas después, escucho la voz del hijo que le llamaba felizmente:¡padre, padre, logre arreglar el mundo! Al principio el padre no dio crédito a las palabras del hijo. Pensó que a la edad de su hijo seria imposible arreglar un mapa que jamás había visto.
Entonces, el científico levanto sus ojos para ver el trabajo realizado por su hijo, seguro que vería un trabajo digno de un niño. Sin embargo, para su sorpresa, el mapa estaba completamente armado. Todos los pedazos habían sido colocados en sus sitios. ¿Cómo es posible?, ¿Cómo el niño había sido capaz? Se preguntaba el padre. ¿cómo lo conseguiste?, si tu no sabias como era el mundo ¿Cómo lo lograste hijo?
El niño respondió:... Padre, yo no sabia como era el mundo, pero cuando tu quitaste el papel de la revista para recortarlo y hacerlo pedazos, mire que del otro lado estaba la figura de un hombre. Cuando tu me diste el mundo para arreglarlo, yo intente pero no pude. Entonces me acorde del hombre y di vuelta a los pedazos y empecé a arreglar al hombre que yo sabia como era. Cuando termine de arreglar al hombre di vuelta a la hoja y encontré que también había arreglado el mundo.
Me imaginaba al terminar de leer esta bella historia, al Señor tratando de restaurar a un hombre que por cosas del destino se sentia completamente destrozado.



Dios es un Dios bueno, que restaura a los que son suyos.
Dios tiene sobre nosotros cosas extraordinarias y quiere que seamos grandes y poderosos en la tierra, ya que somos sus hijos.
Eclesiastés 3:15 dice "Lo que ahora es, ya lo fue antes; lo que luego será, ya lo ha sido."
Dios restaura lo pasado.
Quiere decir que lo que estamos viviendo ahora ya paso antes. Y vemos que Dios se encarga de restaurar nuestro pasado, aquellos errores que cometimos Dios puede corregirlos y hacer que nuestro presente sea bueno. Dios hace todas las cosas nuevas.

Si intentamos arreglar el mundo nunca lo lograremos, pero si empezamos con el individuo triunfaremos, para esto es necesario llevarle las buenas nuevas de salvación, enseñándoles que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores de los cuales yo soy el primero decía el apóstol Pablo. (1 Timoteo.1:15)
Procuremos el arreglo del mundo, empezando, pues, por nosotros mismos, en nuestros hogares, y con nuestros hijos. Solamente arreglando al hombre, podemos arreglar al mundo. Dios nos ayude en esta tarea.
 
DIOS LOS BENDIGA.





 






 



 




 



 

LOS OJOS DEL CORAZON

                 "Los ciegos pueden al tacto comprobar lo amado,
                 mi corazón es todo tacto para tu presencia."
 
                                               María Elvira Lacaci.
 

Había una vez un chico que vivía con su padre al que le encantaba el baloncesto. Desde muy pequeño le había apasionado ese deporte, y pertenecía al equipo de la escuela aunque siempre estaba en el banquillo de suplente. Aún así, su padre asistía a todos los partidos y le animaba siempre desde la grada. El muchacho creció y fue a la universidad, donde se apuntó en el equipo de baloncesto. Si le cogieron fue más por su ánimo contagioso que por su forma de jugar. Llamó a su padre cuando se lo anunciaron y se alegraron los dos.

Después de una larga temporada bastante buena en la que no salió a jugar en ningún partido, llegó la final en la que se decidiría si el equipo de su universidad ganaría o no. Ese día por la mañana, durante el entrenamiento, se le acercó el entrenador al muchacho y le dijo muy bajito:
- Verás, chico, es un poco difícil de decir, pero… tu padre ha muerto esta mañana. Acaba de llegar un telegrama.
El chico trago saliva y comenzó a temblar. El entrenador le abrazó y le dijo:
- Hijo, tómate la tarde libre y no vengas al partido de esta tarde. Lo siento mucho.
Y se fue.

Por la tarde el equipo no jugó muy bien. Durante la primera parte del partido apenas encestaron, y el otro equipo era muy bueno. Iban perdiendo por 40 puntos en el descanso, cuando de repente entró el chico en el vestuario y le dijo al entrenador que quería salir a jugar. El entrenador le dijo que no, pues no quería que su peor jugador saliese al campo.
- Por favor, entrenador, déjeme salir una vez. No le defraudaré. Necesito jugar este partido.
El entrenador al final accedió, pues el muchacho le daba pena. "Seguro que aún está afectado por la muerte de su padre", pensó.

El chico salió y comenzó a hacer unos pases increíbles y a meter canastas imposibles. Todos los espectadores estaban asombrados de ver al joven del banquillo, que jugaba como el mejor. Hasta el entrenador estaba admirado, pues no sabía de donde sacaba semejantes fuerzas y ánimo para jugar de ese modo. Faltaban dos minutos para el final del partido, y el muchacho sin ayuda de nadie había conseguido recuperar los puntos y empatar. En el último minuto, metió la canasta que les dio la victoria. El público, los jugadores y el entrenador comenzaron a aplaudir a rabiar, y al muchacho se le vio feliz.

Al finalizar el partido, se fue a una esquina del vestuario, solo. El entrenador se le acercó y le felicitó diciendo:
- Has jugado estupendamente. ¿Cómo es que hoy hiciste todas esas canastas en el campo? Nunca habías jugado así.

- Usted sabía que mi padre había muerto esta mañana, pero, ¿sabía usted que era ciego? - dijo el muchacho levantando la vista-. Cuando venía a los partidos lo hacía para alentarme, pero no me veía. Hoy era el primer día que podía verme jugar, y yo le quería demostrar que podía hacerlo.

CONTROLANDO LOS TEMORES

                                   "Dejamos de temer aquello que se ha
                                   aprendido a entender."
 
                                                         Marie Curie.

Un sultán decidió hacer un viaje en barco con algunos de sus mejores cortesanos. Se embarcaron en el puerto de Dubai y zarparon en dirección al mar abierto.
Entretanto, en cuanto el navío se alejó de tierra, uno de los súbditos, que jamás había visto el mar y había pasado la mayor parte de su vida en las montañas, comenzó a tener un ataque de pánico.
Sentado en la bodega de la nave, lloraba, gritaba y se negaba a comer o a dormir. Todos procuraban calmarlo, diciéndole que el viaje no era tan peligroso, pero aunque las palabras llegasen a sus oídos no llegaban a su corazón.
El sultán no sabía qué hacer, y el hermoso viaje por aguas tranquilas y cielo azul se transformó en un tormento para los pasajeros y la tripulación.
Pasaron dos días sin que nadie pudiese dormir con los gritos del hombre. El sultán ya estaba a punto de mandar volver al puerto cuando uno de sus ministros, conocido por su sabiduría, se le aproximó:
-Si su alteza me da permiso, yo conseguiré calmarlo.
Sin dudar un instante, el sultán le respondió que no sólo se lo permitía, sino que sería recompensado si conseguía solucionar el problema.
El sabio entonces pidió que tirasen al hombre al mar. En el momento, contentos de que esa pesadilla fuera a terminar, un grupo de tripulantes agarró al hombre que se debatía en la bodega y lo tiraron al agua.
El cortesano comenzó a debatirse, se hundió, tragó agua salada, volvió a la superficie, gritó más fuerte aún, se volvió a hundir y de nuevo consiguió reflotar. En ese momento, el ministro pidió que lo alzasen nuevamente hasta la cubierta del barco.
A partir de aquel episodio, nadie volvió a escuchar jamás cualquier queja del hombre, que pasó el resto del viaje en silencio, llegando incluso a comentar con uno de los pasajeros que nunca había visto nada tan bello como el cielo y el mar unidos en el horizonte.
El viaje, que antes era un tormento para todos los que se encontraban en el barco, se transformó en una experiencia de armonía y tranquilidad.
Poco antes de regresar al puerto, el sultán fue a buscar al ministro:
-¿Cómo podías adivinar que arrojando a aquel pobre hombre al mar se calmaría?
-Por causa de mi matrimonio -respondió el ministro-. Yo vivía aterrorizado con la idea de perder a mi mujer, y mis celos eran tan grandes que no paraba de llorar y gritar como este hombre.
Un día ella no aguantó más y me abandonó, y yo pude sentir lo terrible que sería la vida sin ella. Sólo regresó después de prometerle que jamás volvería a atormentarla con mis miedos.
De la misma manera, este hombre jamás había probado el agua salada y jamás se había dado cuenta de la agonía de un hombre a punto de ahogarse. Tras conocer eso, entendió perfectamente lo maravilloso que es sentir las tablas del barco bajo sus pies.
-Sabia actitud– comentó el sultán.
-Está escrito en un libro sagrado de los cristianos, la Biblia: «Todo aquello que yo más temía, terminó sucediendo». 
                                                                  Job 3:25

Mooraleja.: Ciertas personas sólo consiguen valorar lo que tienen cuando experimentan la sensación de su pérdida.

PREDISPUESTO POSITIVAMENTE


                "Un gran número de personas piensan que están
                pensando cuando no hacen más que reordenar
                sus prejuicios."
 
                                               William James.
 

Un hombre quiere colgar un cuadro. El clavo ya lo tiene, pero le falta un martillo. El vecino tiene uno. Así, pues, nuestro hombre decide pedir al vecino que le preste el martillo.
Pero le asalta una duda: ¿Qué? ¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizás tenía prisa. Pero quizás la prisa no era más que un pretexto, y el hombre abriga algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no le he hecho nada; algo se le habrá metido en la cabeza.
Si alguien me pidiese prestada alguna herramienta, yo se la dejaría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como éste le amargan a uno la vida. Y luego todavía se imagina que dependo de él. Sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo.
Así nuestro hombre sale precipitado a casa del vecino, toca el timbre, se abre la puerta y, antes de que el vecino tenga tiempo de decir «buenos días», nuestro hombre le grita furioso:
-¡Quédese usted con su martillo, estúpido!
Segun el diccionario la predisposicion es la inclinación o actitud que se tiene ante una cosa. Por lo general este tipo de analisis previo del tipo negativo, llevara a una conclusion imaginaria del mismo tipo.
La fe es "La certeza de lo que se espera, la convicion de lo que no se ve" Hebreos 11:1. Pero para muchos ante la incertidumbre de lo que no se ve, optan por un panorama negativo, desconociendo que Dios obra de una manera Sobrenatural.
La siguiente historia complemente lo dicho:
 
Dicen que una vez un hombre, era perseguido por varios malhechores que querían matarlo. El hombre ingresó a una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores de la que el se encontraba.
Con tal desesperación elevó una plegaria a Dios, de la siguiente manera:
"Dios todopoderoso, haz que dos ángeles bajen y tapen la entrada, para que no entren a matarme". En ese momento escuchó a los hombres acercándose a la cueva en la que el se encontraba, y vio que apareció una arañita. La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada.
El hombre volvió a elevar otra plegaria, esta vez mas angustiado:
"Señor te pedí ángeles, no una araña."
Y continuó: "Señor por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme".
Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada, y observo a la arañita tejiendo la telaraña. Estaban ya los malhechores ingresando en la cueva anterior de la que se encontraba el hombre y este quedó esperando su muerte.
Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva que se encontraba el hombre, ya la arañita había tapado toda la entrada, entonces se escucho esta conversación:
Primer hombre: Vamos, entremos a esta cueva.
Segundo hombre: No. No ves que hasta hay telarañas, nadie ha entrado en esta cueva. Sigamos buscando en las demás cuevas.
 
"La fe es creer que se tiene lo que no se ve. Perseverar en lo imposible"